Lhasa Apso

Una fascinante raza milenaria de perros originarios del Tíbet. Se cree que traen buena suerte, pero más allá de ello, son excelentes compañeros, independientes y muy hermosos.

Origen

No muchas razas de perros pequeños pueden jactarse de tener miles de años de historia, pero sí el Lhasa Apso. Se originó en el año 800 a. C. en el interior de los monasterios budistas tibetanos, y en un comienzo se lo criaba para que alertara a los monjes de la presencia de intrusos. Su nombre, Lhasa, es la capital del Tíbet, y Apso significa “barbudo” en su idioma, aunque algunos creen que remite a la palabra “cabra”. Y eso no es todo: su nombre actual en el Tíbet es Abso Seng Kye, que se podría traducir como “perro león ladrador centinela”.

Por mucho tiempo, esta raza vivió en aislamiento en el Himalaya, e incluso fue considerada sagrada. Como los monjes tibetanos creen en la reencarnación, solían considerar que los perros representaban un estadio inmediatamente anterior a la reencarnación como ser humano.

Los primeros perros Lhasa Apso llegaron a los Estados Unidos como obsequios del Dalai Lama, traídos por un matrimonio viajero, los Cutting, que visitó el Tíbet en la década de 1930. Ellos fueron quienes importaron más perros y establecieron esta raza en América, donde se volvió muy popular.

Salud y nutrición

Por un lado, un punto a favor de los Lhasa Apso es su longevidad: si bien su promedio de vida es de 12 a 15 años, nada atípico comparado con otras razas, hay muchos ejemplares que llegan a vivir hasta 20 años, y se tiene noticias de uno que llegó ¡a los 29 años! Por otro lado, el hecho de que vivan muchos años significa que es muy probable que, con el paso del tiempo, desarrollen determinadas condiciones de salud propias de la vejez: displasia de caderas, artritis, y la consecuente pérdida de movilidad. Se pueden prevenir en buena medida estos problemas manteniendo al perro activo.

Los ojos de estos perros son muy sensibles, y una fuente de problemas de salud. Son propensos a contraer conjuntivitis, sequedad y lesiones en la córnea. Otro de los males que puede afectarlos es una malformación de los riñones. Presta especial atención si el perro pierde movilidad, baja de peso abruptamente o consume demasiada agua y consulta de inmediato al veterinario.

Temperamento

Antes de que te enamores de un adorable Lhasa Apso cachorro, sería bueno que te hagas una idea de su carácter tan especial, porque lo cierto es que no son los perros más sociales del mundo. Algunos los definen como de carácter “felino”, ya que al igual que los gatos, son independientes y reservados, y tardan bastante tiempo en entablar confianza con las personas. Suelen ladrar a los desconocidos y vigilarlos a la distancia. En contrapartida, una vez que han entablado un lazo de afecto con su dueño serán sumamente cariñosos, atentos y fieles, aunque no necesariamente querrán que les hagas caricias y mimos todo el día. 

Con respecto a los niños, son muy respetuosos aunque no resultan los compañeros de juego más entusiastas: después de un rato, querrán que los dejen tranquilos. En cuanto a la convivencia con otros perros en casa, en buena medida depende del sexo del ejemplar: las hembras suelen ser más pacíficas que los machos, aunque estos toleran mejor a perros de otras razas que a otro Lhasa Apso.

Ejercicios

Puede vivir bien en un departamento, porque no es una raza que tenga excesiva necesidad de actividad física. Debido a estar adaptado a climas fríos, se especializa en conservar el calor y no necesita quemar energía acumulada corriendo y saltando como otras razas. En efecto, no deberías exigirle demasiado porque podría quedarse sin aliento.

Por lo general, para mantener sano y en forma a tu Lhasa Apso, así como para proveerle de estímulos, alcanza con una caminata diaria de 15 a 20 minutos. Así mantendrá sus articulaciones flexibles y mejorará la circulación y su tono muscular. Con ejemplares particularmente longevos, como mencionamos más arriba, el ejercicio resulta clave para preservar su vitalidad y su buena salud.

Aseos

Su llamativo pelo, que suele crecer hasta rozar el suelo, requiere muchos cuidados. También es importante mantener limpios los ojos, recortando el pelo a su alrededor para evitar que las rozaduras le causen molestias. El cepillado diario y las reiteradas visitas a la peluquería son una condición ineludible si quieres que el abrigo del Lhaso Apso luzca hermoso y elegante. Es un pelo muy versátil que permite diferentes estilos: el abrigo puede mantenerse corto si no deseas someterte a las largas rutinas de mantenimiento, pero aún si decides mantenerlo largo, haz de recortar con frecuencia las puntas más largas que se ensucian con el suelo y cepillarlo para quitarle los nudos.

Algunos optan por recoger el cabello de la cabeza de estos perritos con simpáticos moños o coletas, ¡o incluso trenzas muy sofisticadas!

Sabiendo lo que sabes de esta raza, ya estarás en condiciones de saber si un Lhasa Apso en adopción es lo que quieres para ti.